En términos de planificación ministerial, la visión suele ser lo primero, porque define el destino o el propósito a largo plazo, es decir, hacia dónde se quiere llegar . La misión , en cambio, es el camino o los pasos concretos para alcanzar esa visión, es decir, cómo se va a lograr . Por ejemplo, si una iglesia tiene la visión de "ser una comunidad que impacta a la ciudad con el evangelio", su misión podría incluir estrategias como la evangelización, el discipulado y la obra social. Bíblicamente, vemos que Dios primero da una visión clara a sus siervos (por ejemplo, a Moisés en Éxodo 3:7-10 o a Pablo en Hechos 26:16-18) y luego les da la misión para cumplir esa visión.